Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1ª Juan 1:9

No sabemos que habría sucedido en el huerto del Edén si el hombre antes de ser expulsado de la presencia de Dios hubiera confesado su pecado con lágrimas en sus ojos y arrepentimiento en el corazón. Nosotros muchas veces actuamos como Adán, escondiendo y permitiendo el pecado en nuestras vidas.

El pecado es como un cáncer que sin darnos cuenta va avanzando y dañando nuestra vida espiritual. Cuando NO confesamos nuestros pecados sufrimos grandes consecuencias. La salvación comienza justo en el instante que el hombre acude a Cristo en ARREPENTIMIENTO Y FE. Pero nosotros que ahora somos sus hijos también debemos ser humildes y sensibles para reconocer nuestros pecados.

Dios SIEMPRE te va a perdonar hagas lo que hagas. Su misericordia y fidelidad son impresionantes. Dios nos perdona todos nuestros pecados, nos limpia por medio de la sangre de Cristo y nos abraza como un Padre amoroso. No dejes absolutamente nada en tu interior, disfruta de su GRACIA INMERECIDA y no permitas que el Diablo te engañe o te introduzca en el terreno de la decadencia espiritual. Disfruta de la libertad a la que hemos sido llamados y no olvides que “no hay condenación para los que estamos en Cristo Jesús”.