1ª Juan 3:8 y 9 “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.
Un verdadero hijo de Dios no práctica el pecado. Toda creyente peca y lucha con el pecado, pero no vive practicando algo que está en contra de la voluntad del Señor. Pecar es «errar el blanco», no cumplir con la voluntad del Dios Santo. Para saber si estamos pecando es necesario conocer la Biblia, ya que, por medio de ella, Dios revela a los hombres su buena, agradable y perfecta voluntad. Debemos constantemente analizar nuestras vidas a la luz de las Escrituras.
Una de las principales evidencias del Nuevo Nacimiento precisamente es el deseo de caminar en Santidad. El cristiano, con la ayuda del Señor, puede vencer al pecado y no ser dominado por él. El Espíritu Santo en nosotros nos ayuda en la lucha constante que todos tenemos. Si eres de Dios tú sabes muy bien que no puedes pecar voluntariamente porque hay un nuevo afecto y deseo en tu interior que no te lo permite.
Por favor te animo a que escudriñes muy bien cómo se encuentra tu vida. Acércate a la palabra y a la presencia de Dios en oración para que Él te muestre cuál es tu estado espiritual. Si estás practicando un pecado te invito a que te levantes y lo mates antes de que él te mate a ti. Fortalécete en el Señor y podrás vencer al pecado y a las tentaciones.