1ª Pedro 1:3 “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia y por la resurrección de Jesucristo de los muertos, nos hizo renacer a una esperanza viva”.
Las palabras de Pedro en sus cartas fueron escritas por un colaborador llamado Silvano. El tema principal que el autor quiso transmitir a todos sus destinatarios del presente y del futuro es la gloriosa esperanza que tenemos todos aquellos que somos hijos de Dios.
En aquellos momentos de la historia, los cristianos estaban atravesando momentos de mucho dolor y sufrimiento por causa de la fe que tenían en Jesucristo. Por ese motivo, el Apóstol Pedro escribió para animar a todos los que estaban sufriendo por el Señor.
Sabemos que mientras nos encontremos viviendo en este mundo caído donde reina la maldad y el diablo, todas las personas tendremos que experimentar diversos padecimientos. Lamentablemente y como consecuencia del pecado los seres humanos experimentamos el dolor de diversas maneras, incluso aquellos que somos cristianos no estamos exentos de pasar por pruebas y tribulaciones. La única gran diferencia es que todos aquellos que creemos en Dios contamos con el poder de la FE y con el ancla de la ESPERANZA.
Dios Padre por Su gracia y en Su misericordia nos regaló una nueva vida a través de la regeneración que produce la persona del Espíritu Santo. Ahora somos nuevas criaturas, ya no estamos muertos espiritualmente, sino que por el contrario, tenemos fe para creer en Cristo, en la Palabra de Dios y en la gloria de la eternidad. Gracias a la muerte y resurrección de Jesucristo tenemos esperanza. Nosotros creemos en las promesas de alguien que murió, resucitó y que dijo que dentro de muy poco estaremos a Su lado disfrutando por los siglos de los siglos. Celebra, dale gloria a Dios y jamás olvides en medio de este mundo que se está rompiendo a pedazos, que los que somos hijos de Dios tenemos fe y una esperanza viva.