1ª Tesalonicenses 5:23

1ª Tesalonicenses 5:23 “Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo”.
 
Los creyentes de la ciudad de Tesalónica tenían muy presente que Cristo podría regresar en cualquier momento, por ese motivo ellos trataban de vivir en santidad. El Apóstol Pablo los animó y exhortó a guardarse por completo para la gloria de Dios. Cuando la Biblia hace referencia al espíritu, el alma y el cuerpo, está apuntando a toda la naturaleza del ser humano. El propósito de esta frase es señalar hacia todas las facultades que tiene nuestro ser. El alma y el espíritu no son dos elementos diferentes, sino que se refieren esencialmente a lo mismo.
 
En definitiva, lo que Pablo pretendía decirnos, es que aquellos que somos hijos de Dios y tenemos la esperanza de encontrarnos en cualquier instante con el Señor, debemos estar cuidando, guardando y protegiendo toda nuestra vida. Nosotros estamos llamados a ser santos como Dios es santo. En medio de un mundo completamente oscuro, sucio y depravado, los creyentes debemos marcar la diferencia y caminar a contracorriente para que podamos ser realmente la luz y la sal de este mundo.
 
Por último, debemos recordar que, aunque nosotros no participamos en el evento de la salvación, sí que colaboramos en el proceso de la santificación. Dios es el que nos santifica porque Él ha prometido perfeccionar la obra que comenzó, pero jamás debemos olvidar, que cada uno de nosotros también somos responsables de luchar y esforzarnos en la gracia. A través de las disciplinas espirituales podemos ser llenos del Espíritu Santo y crecer en nuestra santificación. Guardemos todo nuestro ser porque dentro de muy poco tendremos el glorioso premio de estar junto al Señor por toda la eternidad.