1º Crónicas 1:1

1º Crónicas 1:1 “Adán, Set, Enós”

El libro de Crónicas, del que por cierto se desconoce quién es su autor, comienza con una lista de genealogía que va desde Adán hasta los descendientes de Esaú.

En ocasiones, estos suelen ser capítulos que pasamos por alto, pero jamás debemos de olvidar que toda la Escritura ha sido inspirada por Dios y que toda la Escritura es útil para nuestras vidas. Debemos estudiar en profundidad para descubrir el valor y las enseñanzas que tienen estos pasajes.

Crónicas comienza con el nombre Adán. Esto nos recuerda y nos enseña que toda la humanidad procede de un solo hombre. Son muchas las teorías que los científicos y los sabios tratan de ofrecernos, pero nosotros debemos creer y confiar en el relato bíblico. Los seres humanos no estamos aquí debido a la evolución de las especies, los seres humanos procedemos de un primer ser humano. Adán fue creado de una manera muy especial, él fue un ser increíble, maravilloso y único. Tanto Adán como Eva fueron creados inmortales, con cuerpos perfectos, con el don del libre albedrío y lo más importante con la imagen y la semejanza del Creador.

Adán fue el representante de toda la humanidad, pero lamentablemente en su libertad decidió rebelarse contra Dios. El pecado pasó a toda la humanidad a través del primer hombre creado. Aquel que caminaba con Dios fue expulsado del huerto, los seres humanos fuimos alejados de la presencia del Padre, ahora todos nacemos bajo la maldición de la ley, estamos rotos, perdidos y condenados a pasar una eternidad en el infierno debido a nuestra rebeldía. Pero Dios en su gracia y en su misericordia decidió salvar a un pueblo y para poder salvar a muchos Dios tuvo que enviar a un nuevo Adán. Jesucristo es nuestro nuevo representante. Dios se hizo hombre para salvar a los hombres. Cristo es el postrer Adán que vino para salvarnos y llevarnos de nuevo hasta el hogar y los brazos de nuestro Padre Celestial.