1º Crónicas 5:22 “Y cayeron muchos muertos, porque la guerra era de Dios”.
A lo largo del Antiguo Testamento se nos describen muchísimas guerras, batallas y conflictos. Han pasado miles de años, pero lamentablemente el mundo continúa igual de loco. En nuestra actualidad también existen las guerras entre gobiernos, personas e incluso familias. En estos momentos de la historia varias de las tribus de Israel se encontraban en guerra, pero se nos dice que finalmente todos se rindieron porque clamaron a Dios.
Dios es el soberano de cada una de las guerras, Él es el único que tiene el poder para solucionar cada uno de los conflictos que hay en el mundo, en los hogares y en los corazones. Cada vez que sintamos que estamos librando una batalla no tenemos que luchar con las armas carnales sino con las espirituales. Nuestras batallas se ganan de rodillas en oración clamando al Dios que esta al control.
Todos y cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida atravesamos diferentes batallas. En ocasiones tenemos la batalla de la economía, la batalla de los pensamientos y emociones que golpean el alma, batallas en el hogar con algún familiar que no quiere saber nada sobre Dios o la batalla de la enfermedad que debilita tu cuerpo. Sea cual sea la batalla que te toque enfrentar no dejes de clamar y de doblar tus rodillas ante el Dios que pelea por ti. Recuerda que las batallas más difíciles que teníamos contra el pecado, la muerte y el diablo fueron ganadas por Cristo en la cruz del Calvario.
