1º Reyes 12:24 “Así ha dicho el Señor: No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos, los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto es obra mía. Al oír ellos la palabra de Dios, regresó cada uno a su casa, conforme a la palabra del Señor”
Las tribus del norte, lideradas por Jeroboam, se rebelaron contra Juda y Roboam y esto dio como resultado a la división del reino. En estos momentos de la historia había que tomar decisiones importantes para el futuro de la nación. Roboam decidió escuchar a sus amigos, mientras que Jeroboam por el contrario se escuchó a sí mismo. Cada vez que escuchamos el consejo y la voz externa de aquellas personas que no tienen temor al Señor, o peor aún, decidimos escuchar la voz de nuestro propio corazón, sufrimos las consecuencias.
En medio de tanto caos y confusión el Señor una vez más habló y mostró claramente cuál era su voluntad para con su pueblo. Dios dijo que el pueblo, en esta ocasión, no debía
pelear y que todos tenían que regresar a sus hogares ya que Él se encargaría de solucionar toda esta situación. Finalmente, se nos dice que el pueblo de Israel obedeció conforme a la palabra del Señor. En esto consiste precisamente ser un verdadero cristiano, en oír y obedecer la voluntad de Dios para nuestras vidas.
Nuestra función y trabajo principal como creyentes consiste en tratar de identificar y de conocer cuál es la voluntad de Dios para que con alegría en nuestros corazones podamos obedecerla. Si deseas andar con sabiduría por el desierto de este mundo y no equivocarte a la hora de tomar decisiones, debes conocer correctamente las Escrituras para que ellas iluminen tu camino y te muestren en todo momento cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad del Señor para con tu vida. Trata cada día de buscar al Señor, conocer su consejo y obedecer todo lo que te pida. Solo de esta manera serás verdaderamente feliz y caminarás por el terreno de sus bendiciones.