1º Reyes 4:29 “Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y tan dilatado corazón como la arena que está a la orilla del mar”.
Salomón ha sido el hombre más próspero y sabio que ha existido entre todos los mortales. Tenía conocimiento en los asuntos humanos, políticos y también en cuestiones de naturaleza y biología. Su reino fue muy glorioso y extenso y debido a su impresionante sabiduría obtuvo una reputación mundial a tal punto que muchos venían desde lejos para conocerlo en persona.
Al inicio de este versículo se nos muestra cuál era la fuente y de dónde procedía todo el éxito, la prosperidad y la sabiduría de Salomón. La Biblia nos dice que “Dios dio”. No debemos de olvidar que TODO lo que fue y todo lo que obtuvo Salomón procedía directamente de la mano bondadosa del Señor. Fue Dios el que le dio cada moneda de oro, el que le permitió construir cada centímetro de su grandioso palacio y el que le dio la sabiduría y la fama.
En ocasiones, admiramos y adoramos a las personas. En ocasiones incluso podemos pensar que nuestros éxitos y logros vienen de nuestras capacidades y esfuerzos, pero jamás debemos de olvidar que el verdadero protagonista siempre es Dios. Es Dios el que ofrece sabiduría, creatividad, fuerzas y recursos a los hombres. Es Dios el dador de todo lo que tenemos. No caigas en el error de mirarte a ti, no caigas en el error de mirar todo lo que posees en tus graneros. Alza tu mirada hacia el cielo para adorar y agradecer al Dios que te sustenta, te capacita y te bendice.
