2ª Pedro 2:4

2ª Pedro 2:4 “Porque Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están reservados para el juicio”.
 
Todas las personas quieren escuchar hablar de la bondad, la fidelidad, la misericordia y el amor de Dios, pero algo que también necesitamos entender y escuchar, es acerca de la justicia de Dios. En muchas ocasiones realizamos una caricatura de Dios para hacernos un dios a nuestra medida según nuestros intereses personales. Pero el Dios de la Biblia es un Dios puro, salvaje e indomable, un Dios temible que no puede ser retocado o maquillado por los hombres y sus pensamientos.
 
El apóstol Pedro en su carta habló muy claramente sobre el carácter, la justicia y la ira que Dios derramará sobre todos los pecadores en el tiempo final. Es cierto que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, pero también es cierto que hay un momento en el que Dios no ofrecerá su perdón y ya no habrá más oportunidades. Cuando los ángeles se rebelaron antes de la creación del mundo, el Señor en su soberanía decidió arrojarlos al infierno y entregarlos a prisiones de oscuridad donde estarán por toda la eternidad.
 
El Antiguo Testamento nos muestra continuamente que Dios algún día no muy lejano destruirá a los malvados y a todos los falsos profetas que tergiversan las Escrituras. Todos aquellos pecadores que caminan felices por este mundo deberían de saber que dentro de muy poco si no se arrepienten caerán en el infierno por toda la eternidad. Si Dios no perdonó a los ángeles hermosos que habitaban en su presencia tampoco lo hará con todos aquellos que aborrecen a su amado hijo Jesucristo. El evangelio ofrece gracia, perdón y salvación. Para ser libres del infierno lo único que tenemos que hacer es arrepentirnos de todos nuestros pecados y confesar a Cristo como nuestro Señor y Salvador.