2º Samuel 10:12 “Ten fortaleza, esforcémonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. Que el Señor haga lo que bien le parezca”
A través de este versículo podemos comprobar una vez más el misterio que existe entre la absoluta soberanía de Dios y la responsabilidad humana. Al final de estas palabras se nos dice claramente que Dios hará lo que bien le parezca, pero por el contrario al principio del texto se nos anima a tener fortaleza y a ser esforzados. Podríamos preguntarnos entonces ¿es Dios, o somos nosotros? y la respuesta es: somos los dos.
Dios siempre realizará y cumplirá sus planes, designios y propósitos soberanos, pero esto no quita que nosotros tengamos que hacer nuestra parte, esforzarnos, luchar y pelear. Espero que puedas entender la profundidad y la importancia que tiene esta enseñanza. Podemos disfrutar y descansar sabiendo que el Señor cumplirá sus propósitos en nuestras vidas, pero debemos ser conscientes que cada uno de nosotros tenemos que pelear la buena batalla.
Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los edificadores. Dios edificará, pero los edificadores tienen que trabajar. El cristianismo no es pasivo, el cristianismo es activo: debemos levantarnos y edificar. Es hora de quitarnos el pijama de la comodidad, ¡despiértate si estas dormido y vístete con toda la armadura de Dios! La palabra de Dios en este nuevo día te invita a celebrar la hermosa soberanía de Dios, pero a la vez también te exhorta a ser responsable, tener fortaleza y esforzarte para hacer su voluntad.
