2º Samuel 13:21

2º Samuel 13:21 “Cuando el rey David oyó todo esto, se enojó mucho”.

Uno de los hijos de David llamado Ammón forzó a su hermana Tamar para realizar incesto con ella. Esto es algo realmente abominable ante los ojos del Señor. El ser humano, debido a la depravación del pecado en la que se encuentra, es capaz de realizar cosas terribles que ni siquiera podemos llegar a imaginar. Con el paso de los siglos la situación no ha mejorado; por el contrario, la maldad tanto del hombre como de la mujer, han ido aumentando.

Nosotros no podemos caer en la religiosidad o en la indiferencia, los hijos de Dios no podemos mirar hacia otro lado y hacer como si nada estuviera sucediendo. Al igual que David, debemos sentir y tener un “enojo santo” en nuestros corazones. En medio de una generación perversa y corrupta, tú y yo estamos llamados a levantar nuestra voz contra todos aquellos pecados que este mundo aprueba y permite.

Vivimos tiempos de gran apostasía y muchas de las situaciones que estamos atravesando forman parte de los juicios y de la ira de Dios sobre este mundo. Debemos clamar e interceder para que el Espíritu Santo visite corazones produciendo arrepentimiento y fe. Debemos predicar la buena noticia del evangelio, pero también amonestar y señalar al pecado. Debemos enojarnos contra todo aquello que hace que Dios se enoje. Debemos guardar nuestras vidas y proteger a la hermosa iglesia del Señor para que no permitamos prácticas que vayan en contra de la voluntad de Dios.