“Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tú nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra” Apocalipsis 11:18

Los gobernantes, las naciones y las personas de este mundo, hacen sus planes y viven el día a día sin pensar que en algún momento nos encontraremos delante del Juez Justo y Santo. Cuando Dios nos llame a su presencia tendremos que rendir cuenta de nuestras acciones, pensamientos y de todo lo que hemos hecho a lo largo de nuestra vida.

Aquellos que no han sido justificados por la sangre de Cristo no podrán pasar ese juicio mostrando sus obras las cuales son como trapos de inmundicia. Los que han vivido de espaldas al Señor experimentarán como Dios también les da la espalda y caerá sobre ellos el justo juicio de Dios y toda su ira santa.

Los que somos hijos de Dios también seremos juzgados pero nuestro veredicto final será de libertad ya que la persona y las obras de Cristo son las que cubren todos nuestros errores. Gracias a la justificación de Jesús podremos recibir los galardones que están preparados y reservados para cada uno de nosotros.

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