“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” Apocalipsis 20:10

Es de vital importancia entender y recordar este versículo. Son muchos los cristianos que no tienen un claro concepto sobre Dios y el diablo. Algunos creen que entre ellos existe una especie de “maniqueísmo” (lucha entre el bien y el mal) pero no podemos olvidar que Dios no tiene que hacer pulsos contra Satanás, porque como dijo Lutero “aún el diablo es el diablo de Dios”.

El Señor es incluso el Señor y dueño del diablo. Al engañador le encanta engañar y eso hace desde el principio de la historia, pero sus días están contados. El infierno NO ES el terreno del diablo donde finalmente él estará gobernando. El infierno ha sido creado por Dios, le pertenece y es donde finalmente sufrirá el diablo.

A Satanás le encanta recordarte tus errores del pasado, pero no olvides que cuando él venga a acusarte y recordarte las miserias y pecados de tu pasado tu tienes que decirle que Cristo te ha perdonado y además puedes contra atacar recordándole cuál será su futuro por toda una eternidad.

Es cierto que tenemos un enemigo, pero no olvides que es un enemigo que está vencido. Aquellos que somos Hijos de Dios estamos completamente seguros y salvos en las manos del eterno y como dice la Palabra nuestra guerra espiritual es esta: “Someternos a Dios, resistir al diablo y él huirá”.

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