“El Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” Apocalipsis 7:17

Guau, increíble, maravilloso, espectacular, impresionante, fabuloso… ¡¡GLORIA A DIOS!! No tengo palabras para describir la realidad que nos presenta este hermoso versículo. El que está sentado en el trono no solo tiene todo el poder y la autoridad, no solo vendrá por su pueblo y a juzgar a los malvados, sino que además y lo más importante el será durante toda la eternidad nuestro pastor.

En el cielo por fin todos correremos y disfrutaremos del príncipe de los pastores. Viviremos y experimentaremos el Salmo 23 “El Señor es mi pastor y nada me faltará”. Jesús te abrazará, cuidará y mimará siglo tras siglo. No solo nos pastoreará, además nos guiará hacia las aguas de vida y por fin nuestras almas sedientas serán completamente saciadas.

Se acabó el tener que buscar la identidad y el gozo en los placeres terrenales, por fin tendremos vida y plenitud, en Cristo estaremos completos y su persona será más que suficiente para nuestras almas.

También me emociono al pensar que nuestro sufrimiento y dolor tienen fecha de caducidad. Si estás sufriendo por algo, por favor no olvides que dentro de muy muy poquito el Señor mismo con su mano secará tu última lágrima. Nunca más lloraremos de tristeza o de dolor, todo lo malo quedará atrás. Espero que valores, medites y guardes en tu corazón esta reflexión porque cada una de estás verdades son las que nos dan aliento e impulso para continuar avanzando en el día a día.

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