Por las noches busqué al que ama mi alma; lo busqué y no lo halle. Y dije: Me levantaré ahora, y rodeare por la ciudad; por las calles y por las plazas Buscaré al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé. Halle luego al que ama mi alma; lo así, y no lo deje. Cantares 3:1, 2 y 4

La amada está desesperada y locamente enamorada de su amado, cuando siente que él no está cerca sale por la noche a buscarlo y no se detiene hasta que por fin logra encontrarlo.

De la misma manera y con la misma intensidad tendríamos que buscar cada día a nuestro amado Cristo. Es hora de quitarnos el pijama de la comodidad, salir del terreno de la apatía, la indiferencia y la religiosidad. Iglesia es tiempo de buscar, clamar y pelear contra todo lo que nos impide disfrutar del amor del amado.

Busca, busca y sigue buscando, porque te garantizo que Dios tiene muchísimo más para tu vida. Además recuerda que “el que busca halla”. El Señor está deseando salir a nuestro encuentro pero él quiere ver si realmente tenemos pasión por su presencia.
La Biblia nos dice que cuando por fin encontró a su amado se enganchó a él y no dejó que otra vez se fuera. Si hace tiempo que estás lejos de tu amado te animo a luchar y a buscar al que ama tu alma, y cuando lo encuentres no te separes nunca más de él.

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