Colosenses 1:15 “Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación”.
A través de la carta a los colosenses, Pablo quería enfatizar el tema de la supremacía de Cristo, por este motivo comenzó exaltando a la maravillosa y gloriosa persona de Jesús. El Apóstol quería dejar bien claro que Jesús no era uno más de los profetas, sacerdotes o reyes que habían pasado por este mundo. Jesucristo es la imagen del Dios invisible. Mientras que todos los seres humanos hemos sido creados a imagen de Dios, solo Jesús es la imagen exacta de Dios.
Como le dijo Jesús a uno de sus discípulos: “el que me ha visto a mi ha visto al Padre”
El Dios Eterno, el todo poderoso, el Creador del universo se encarnó y habitó entre nosotros en el cuerpo físico de Jesús de Nazaret. De la misma manera que la presencia de Dios paseaba entre los seres humanos en el huerto del Edén, Dios paseó de nuevo entre los seres humanos en la persona física de Jesús. Muchos tuvieron el privilegio de ver, escuchar, hablar e incluso tocar a Dios a través de Cristo.
Pablo continúa con su descripción y posteriormente nos recuerda que Jesús no solo es la imagen de Dios, sino también el primogénito de toda la creación. Esta expresión no significa que Jesús fuese el primero en ser creado, sino más bien que Jesús es el primero y el supremo de toda la creación. Él es el agente y el objetivo de la creación, pero además, Él es también el que sostiene a toda la creación. En Cristo fueron creadas todas las cosas, él existía antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Él es la cabeza de la iglesia, el primogénito de entre los muertos, y a través de Cristo hemos sido perdonados, salvados y reconciliados con el Padre.
