Colosenses 4:5 “Comportaos sabiamente con los no creyentes, y aprovechad bien el tiempo”.
Los creyentes tenemos una enorme responsabilidad delante de los incrédulos. La biblia afirma que nosotros somos la luz y la sal del mundo. Los hijos de Dios debemos marcar la diferencia en medio de nuestra sociedad depravada. Este mundo necesita no solo escuchar las buenas noticias del evangelio a través de palabras, este mundo necesita sobre todo ver el poder del evangelio a través de nuestras acciones. El Apóstol Pablo exhortó a todos los cristianos a vivir sabiamente respecto a aquellos que estaban fuera de la comunidad.
En muchas ocasiones no somos conscientes, pero hay muchísimas personas a nuestro alrededor que están observándonos para ver si realmente nuestras obras son conforme al mensaje que predicamos. Necesitamos comportarnos con sabiduría en medio de un contexto donde lo que predomina es la necedad. Nuestras obras, acciones y palabras deberían revelar que somos verdaderos discípulos de Jesucristo.
Analicemos constantemente el ejemplo que estamos transmitiendo a todos los que nos rodean. Sigamos trabajando en el proceso de la santificación para que nuestras acciones hablen mucho más fuerte que nuestras palabras. No olvidemos que este mundo está saturado y cansado de hombres y mujeres que hablan mucho pero hacen poco, por ese motivo hoy más que nunca necesitamos encarnar el evangelio a través de nuestras vidas.
