“Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar” Deuteronomio 1:31

Dios fue FIEL con el pueblo de Israel cada uno de los días que ellos tuvieron que pasar atravesando el desierto hasta llegar a la tierra prometida. De la misma manera, Dios continúa siendo FIEL con su pueblo y con sus hijos en medio de todos nuestros desiertos. Un desierto es un lugar hermoso para pasar un rato o unos días siempre y cuando estés bien preparado y tengas los recursos necesarios para poder sobrevivir. Pero estar una larga temporada o tener que atravesar un largo desierto no debe ser algo muy agradable.

La vida en muchas de sus etapas se nos presenta como un espantoso desierto ya que en medio de este mundo caído en el que nos encontramos en diversas ocasiones sufrimos situaciones realmente difíciles. Qué maravilla y qué gozo es saber que los creyentes no caminamos solos. Dios camina SIEMPRE a nuestro lado. Él nos guía, nos protege y nos sostiene en medio de todos y cada uno de nuestros desiertos.

Si estas afligido o perdido en el desierto de este mundo, si te encuentras caminando solo, o si no sabes como superar el desierto que tienes ahora mismo bajo tus pies, te animo, te invito a clamar con todo tu corazón al Dios verdadero, al único que puede ayudar al ser humano a superar todos los desiertos. Jesús ha venido para salvarnos del desierto de este mundo. Él ha prometido estar a nuestro lado todos los días de nuestra vida, Él jamás nos dejará. Cristo te guía, te protege y te sostiene y lo más importante, si entregas tu vida a Jesús Él te llevara hasta la Tierra Prometida para estar una eternidad con el Dios Padre.