“Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra” Deuteronomio 14:2

Dios en su soberanía ha elegido salvar un pueblo para mostrar su amor y para la alabanza de la gloria de su nombre. Este pueblo está formado por personas de toda tribu, raza y nación. Este pueblo es santo porque el Señor lo ha santificado a través de la obra que Cristo realizó en la cruz. Este pueblo tan especial, diferente y único es conocido también como la Iglesia del Señor Jesús.

Todos aquellos que creemos, confesamos y confiamos en Jesús como nuestro único y suficiente Señor y Salvador formamos parte del maravilloso pueblo de Dios. Ser de la familia eterna de Dios es sin lugar a dudas el mayor privilegio que el ser humano puede tener, pero también debemos ser conscientes de la responsabilidad que todo esto supone.

Hemos sido llamados para mostrar en este mundo perverso el carácter y la santidad de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. En medio de nuestra generación pecadora el pueblo de Dios continúa avanzando a contra corriente para brillar y revelar la hermosa santidad de aquel que nos eligió para ser santos.