“El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá” Deuteronomio 18:20

En el antiguo testamento hablar en el nombre de Dios era algo realmente serio e incluso peligroso. Si alguien se atrevía a decir algo de parte de Dios y finalmente no era cierto ese mismo día su cuerpo terminaría bajo piedras. Esto producía temor hacia las cosas de Dios ya que todo el mundo entendía la seriedad que tenía transmitir un mensaje al pueblo.

En nuestra actualidad Dios en su gracia ha decidido no fulminar de momento a todos aquellos que dicen cosas falsas en su nombre. Por ese motivo hay más falsos pastores, maestros y profetas. Lamentablemente son muchas las personas que usan el nombre de Dios a la ligera, predicadores que hablan al pueblo por medio de sus sueños y visiones, pero no a través de la poderosa Palabra. Otros mal interpretan las Escrituras, tergiversan el evangelio o comienzan sus charlas diciendo “Dios me ha dicho o siento en mi corazón de parte de Dios…”

Deseo que por medio de esta breve reflexión todos seamos conscientes de la importancia y la seriedad tan grande que tiene compartir la palabra de Dios. Necesitamos más temor de Dios para hablar y decir solo aquello que verdaderamente venga del corazón de Dios. HUYE de aquellos que dicen cosas de parte de Dios pero no lo respaldan con las Escrituras. Guarda tus labios para no usar con ligereza el nombre Santo de Dios y ora por tus pastores y maestros para que sean fieles a la voz del Señor.