“Sólo por el testigo de dos o tres testigos se mantendrá la acusación” Deuteronomio 19:15

Dios estableció ciertas leyes para que en su pueblo se practicara la justicia protegiendo a los inocentes y asegurando el castigo para los culpables. Cuando sucedía algún acontecimiento o alguien presentaba algún motivo para juzgar a una persona se debía contar como mínimo con dos o tres testigos. Más tarde, en el Nuevo Testamento, también se nos dice que cuando vayamos a presentar una acusación contra alguien ante la congregación debemos hacerlo con dos o tres testigos.

Tras estas leyes podemos ver y conocer un poco más cómo es el carácter de nuestro Dios. El Señor ama y defiende en todo momento la justicia y la verdad. De la misma manera cada uno de nosotros que somos sus hijos debemos practicar y buscar siempre la justicia y la verdad. Huye de aquellas personas que murmuran y critican a otros. Cuando escuches cualquier tipo de acusación, por amor a la justicia y a la verdad, no creas ni aceptes nada sin que se presenten algunos testigos que confirmen los hechos.

No participes nunca de la injusticia y de la maldad, sé sincero cueste lo que cueste. Recuerda que varios falsos testigos acusaron sin piedad a Cristo mintiendo en todo cuanto decían sobre su persona. Finalmente, nuestra descanso y confianza se encuentra en las manos del juez justo que juzgará todas las cosas. Si en alguna ocasión recibes una crítica, una acusación o un falso testimonio sin que realmente sea verdad no debes luchar ni pelear, Dios se encargará en su debido tiempo de hacer justicia y poner a cada persona en su lugar. Dios es justo y en ningún momento tendrá por inocente al culpable.