“No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto” Deuteronomio 22:5

En el principio de los tiempos el hombre y la mujer caminaban desnudos en la hermosa libertad e inocencia que Dios había entregado a los seres humanos, pero desde el instante que el pecado entró en el mundo ambos vieron su desnudez y cubrieron sus cuerpos. A partir de ese momento en todas las épocas, culturas, y civilizaciones el hombre y la mujer han marcado su diferencia de sexo, de rol y de identidad a través de las vestiduras.

Pero el diablo trata por todos los medios de llevar a las personas en primer lugar hacia el terreno del nudismo para que nos rebelemos contra el Dios que cubrió con pieles nuestros cuerpos desnudos. Y en segundo lugar satanás trata de confundir la identidad y el llamado que Dios ha realizado tanto al hombre como a la mujer. En nuestra actualidad a través de las corrientes como la ideología de género, el machismo o el feminismo estamos viendo como nuestra sociedad trata de distorsionar la imagen del hombre y de la mujer.

Hoy día vemos a mujeres con aspecto de hombres y hombres que se visten de manera femenina. Debemos vestir de tal manera que quede muy claro que somos HOMBRES o MUJERES. Meditemos en este asunto y tengamos mucho cuidado porque nuestra sociedad depravada tratará por todos los medios de vestir y de hacer femenino al hombre y de vestir y hacer masculina a la mujer.
Glorifica a Dios por medio del llamado que tienes como hombre o mujer.