“Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara” Deuteronomio 34:10

Llegamos al final del libro de Deuteronomio y también al final de la intensa vida de Moisés, el libertador de Israel. Hay muchísimo que podríamos destacar sobre la interesante persona de Moisés, uno de los hombres más mansos y humildes que han pasado por el planeta tierra. A través de él podemos ver fácilmente la sombra que apuntaba hacia nuestro Señor Jesucristo.

Sin lugar a dudas Moisés ha sido probablemente uno de los hombres más usados por el Señor en toda la historia de la humanidad. Moisés pudo experimentar el poder sobrenatural de Dios y por medio de este hombre normal y corriente el Señor se glorificó a través de impresionantes señales y prodigios.

Podemos hablar del carácter de Moisés y del ejemplo de su servicio, aunque una de las cosas más interesantes en la vida de este hombre fue la intensa y apasionada relación que tuvo con el Creador. Su amistad era tan íntima con Dios que se nos dice que prácticamente hablaba con su Salvador cara a cara como aquel que habla con uno de sus amigos. Hay mucho que debemos imitar sobre la vida de Moisés, pero sobre todo debemos esforzarnos para conocer al Señor en la intimidad. ¡Qué bueno y qué maravilloso sería que pudiéramos caminar con Dios como el que camina con un buen amigo!