Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir. Eclesiastés 10:10

En este versículo se nos recuerda que cuando el hacha pierde su filo y no está afilada hay que hacer mucho más esfuerzo a la hora de trabajar. Con el paso del tiempo te cansarás antes y no serás tan efectivo como aquel que tiene su hacha bien afilada.

De la misma manera sucede con nuestras vidas: cuando no estamos bien afilados por el Espíritu Santo, vamos dando golpes sin ver resultados y sobre todo nos agotamos muy rápido. En vez de trabajar a lo loco, necesitamos pasar más tiempo en comunión con Dios para que él nos dé sabiduría ante las diferentes circunstancias que se van presentando a lo largo de nuestro camino.

No trates de obtener resultados en tus propias fuerzas y capacidades. Acude con urgencia a la presencia de Dios, quédate quieto y deja que el Señor afile todo aquello que sea necesario en tu interior. Si deseas ser un instrumento útil en las manos de tu creador, es importante que estés en buenas condiciones para realizar la obra a la que hemos sido llamados.