El que ama el dinero, no se saciará de dinero, y el que ama mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Eclesiastés 5:10

La Biblia no dice que el dinero sea malo, ni que esté mal tener abundancia, lo realmente peligroso es “amar” al dinero. El problema es cuando en nuestro corazón tenemos el deseo de querer obtener cada vez más, cuando vivimos con el objetivo de acumular o cuando todo lo que tenemos es solo para nosotros.

Todos hemos escuchado que “el dinero da la felicidad” pero esta frase es otra de las grandes mentiras del diablo, solo Dios puede hacernos verdaderamente felices. Guarda tu alma del egoísmo que producen las riquezas, sé generoso y vive siempre con la mano abierta, no olvides que todo cuanto tienes o has logrado a lo largo de tus años es por la misericordia de Dios y porque el Señor te regala cada día aliento de vida.

Otra frase dice: “lo último que se convierte del cristiano es su cartera”; que triste es ver a personas que viven con su puño cerrado, creyentes que son indiferentes a la necesidad de otros y que han caído bajo el lazo del dinero. Recuerda que un verdadero discípulo de Cristo por amor trata de bendecir con sus bienes a su iglesia y a los hermanos en la fe.

Sé generoso como Dios ha sido generoso contigo desde el vientre de tu madre. El eterno te ha sostenido, suple tus necesidades y en ocasiones te da un poco o mucho más de lo que necesitas para que puedas mostrar su amor a través de la generosidad.