“Y Aman tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey” Ester 6:11

Esta escena me resulta realmente graciosa. Aman deseaba con todo su corazón colocarle una soga en el cuello a Mardoqueo, pero al final terminó dándole un paseo en caballo y honrándolo ante todo el pueblo. Su mayor enemigo ahora se encontraba a sus pies sirviéndole. Esto nos recuerda como Dios siempre es JUSTO, Él en todo momento cuida de sus hijos y a su debido tiempo pone a cada persona en el lugar que se merece.

Que alegría y descanso saber que el Señor observa cada una de las injusticias que hemos recibido a lo largo de nuestras vidas. Dios conoce a la perfección quienes son las personas que nos persiguen o desean hacernos daño. Como bien nos enseña la palabra “la venganza es del Señor”, nosotros no debemos defendernos ni atacar a nuestros enemigos, simplemente debemos orar y confiar en la justicia divina de nuestro Dios.

Al igual que Mardoqueo comprobó la fidelidad y el cuidado de Dios mientras paseaba a lomos del caballo con su enemigo a sus pies, nosotros en el tiempo del Señor veremos como aquellos que nos trataron de manera injusta, dijeron falso testimonio sobre nuestra persona o nos desearon el mal, también recibirán el justo juicio de Dios. Entender y creer esta verdad nos hace completamente libres del rencor, del temor, del odio y de la amargura. Podemos vivir confiados sabiendo que el Señor nos cuida, pelea por nosotros y su justicia al final triunfará.

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