Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte. Éxodo 13:3

Moisés animó y motivó al pueblo a no olvidar jamás la obra tan maravillosa que Dios había realizado con Israel al librarlos por GRACIA de la poderosa mano de Faraón. Cada israelita debía recordar durante todo el camino de peregrinación de donde fueron rescatados. La Salvación del Señor tenía que ser anunciada a sus hijos y a las siguientes generaciones para que nadie olvidara la bondad, el amor y la misericordia de Jehová.

De la misma manera cada uno de aquellos que ahora hemos sido rescatados de la esclavitud de este mundo debemos tener memoria de la obra que Dios ha realizado en nuestras vidas. Nunca podemos olvidar la casa de servidumbre de donde hemos sido liberados. Nosotros éramos esclavos y prisioneros del sistema caído de este mundo, de las garras del diablo y del pecado que conquistaba nuestro corazón.

Pero el Señor por medio de la bendita y hermosa persona de Cristo vino a socorrernos. Ahora durante nuestro peregrinaje hacía el cielo debemos siempre fijar nuestra mirada en la meta, en nuestra ciudadanía espiritual pero también es importante con frecuencia mirar hacia atrás para nunca olvidar la Gracia que hemos recibido de parte de Dios. No olvidemos jamás que todas nuestras cadenas quedaron en la orilla de Egipto y que ahora somos LIBRES.

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