Más ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés. Éxodo 16:20

El pueblo de Israel se quejó contra sus lideres por las condiciones en las que se encontraban en medio del desierto. Dios prometió cuidarlos, sostenerlos y proveerles de todo lo que necesitarían durante el extenso peregrinaje. En esta ocasión no “llovió café del cielo” como dice la canción de Juan Luis Guerra, pero si que “llovió pan del cielo”.

Dios de manera sobrenatural alimentó a millones de personas, la única condición era que debían comer solo lo que necesitaban sus cuerpos y no acumular, ya que tenían que aprender a CONFIAR y a DEPENDER del Señor. Los israelitas desobedecieron haciendo todo lo contrario, comieron más de la cuenta, acumularon y finalmente le visitaron los gusanos.
De este acontecimiento podemos extraer varias enseñanzas muy practicas y necesarias para nuestras vidas. Es súper importante tener dominio propio sobre los alimentos, no debemos darles rienda suelta a nuestros deseos y tenemos que ser equilibrados a la hora de comer. Son muchas las personas que se encuentran esclavas y prisioneras del ídolo del placer.

Debemos aprender “CONTENTAMIENTO” para no desear acumular más de lo necesario. El Señor siempre es fiel y como un buen panadero nos entrega el “pan nuestro de cada día”. Si eres Hijo de Dios debes confiar y depender en todo momento de tu Padre Celestial el cual siempre estará contigo y te cuidará a lo largo de todo tu desierto.

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