El que maldijere a su padre o a su madre, morirá. Éxodo 21:17

Estas palabras suenan muy fuertes y violentas, pero fueron una de las diversas leyes que Dios entregó al pueblo durante su peregrinaje por el desierto. Si algún joven trataba a sus padres de cualquier manera, o si algún hijo se atrevía a desafiar, insultar, maldecir, ridiculizar o agredir a su padre o su madre al final del día su cuerpo quedaría enterrado bajo las piedras.

Todo hijo debía aprender desde pequeño que los padres no son nuestros colegas a los que podemos tratar de cualquier manera. Los padres son la máxima autoridad y la Biblia nos recuerda en muchas ocasiones la responsabilidad que tenemos de Obedecer y Honrar a nuestros padres. Este es el primer mandamiento con promesa, si tratas bien a tus padres las cosas serás bendecido y el Señor te concederá largura de días.

Es realmente triste y a la vez vergonzoso como con el paso del tiempo hemos pasado de un extremo al otro. Hoy la gran mayoría de los hijos pasan de los padres, hacen con sus vidas lo que les da la gana, se dirigen a ellos como si fuera uno más de su pandilla, no hay respeto ni obediencia a su voz de autoridad. No seas parte de la generación que al final de sus días acabara bajo un montón de piedras. Si aún tienes a tus padres vivos te animo a valorarlos, amarlos, cuidarlos, escuchar sus consejos, estar bajo su autoridad y como nos dice la palabra a Obedecerlos y Honrarlos en todo momento.