Y las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado. Éxodo 27:7

Cuando estudiamos con detenimiento todo lo relacionado con el tabernáculo, el altar, el arca del pacto o las vestiduras de los sacerdotes podemos comprobar rápidamente cuantos detalles, protocolos, exigencias y normas había detrás de cada parte. A través de todo esto observamos la tremenda seriedad que Dios le da a su presencia, no debemos olvidar jamás que Dios es SANTO y no todo vale ante su presencia.

Siglos después lamentablemente hemos pasado al otro extremo. Es cierto que ahora gracias a la obra de Cristo nosotros los cristianos somos el templo de Dios, y toda la congregación que nos unimos para adorar formamos parte del pueblo de Dios, pero aun así debemos reflexionar todo lo que estamos haciendo con la presencia de Dios tanto en nuestras vidas como en las iglesias locales.

Miremos con detenimiento a la luz de las Escrituras como debemos tratar a la persona del Espíritu Santo en nuestro interior. Valoremos y disfrutemos de la libertad espiritual que podemos tener en cada una de nuestras reuniones, pero no olvidemos nunca que continuamos ante la mirada y la presencia del Dios tres veces Santo. Mantengamos el orden, el respeto y la reverencia que nuestro amado Señor se merece.

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