“Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crio”. Éxodo 2:9

En un tiempo donde cada niño varón era asesinado nació el pequeño Moisés. Su familia por temor lo depositó en el río y el Señor que controla todos los detalles hizo el resto. Es realmente increíble como la SOBERANÍA y la PROVIDENCIA de Dios protegieron al indefenso bebé. En primer lugar llegó hasta la hija de Faraón, pero lo realmente sorprendente es que ella sin saberlo entregó de nuevo al niño a su propia madre para que lo cuidara y lo criara.

Dios siempre hace las cosas perfectas. Este niño al igual que sucede con un búmeran regresó a los brazos de su propia madre, y por si fuera poco, ella además recibía un sueldo por criar al amado fruto de su vientre. Por medio de esta historia podemos ver una vez más que estamos completamente seguros en las manos del Eterno quien siempre utiliza todos nuestros sufrimientos para nuestro bien y para que sus planes y propósitos se cumplan.

A través de esta historia obtenemos una gran enseñanza. La importancia y la urgencia de “criar” e “instruir” a nuestros hijos en los caminos, en la Palabra y en el temor del Señor. Moisés llegó a ser un gran hombre de Dios gracias a sus padres que formaron y moldearon su carácter. No olvidemos nunca que la familia es el contexto más importante para la vida de una persona. En este día dale gracias a tus padres por todo lo que hicieron y continúan haciendo por ti. Si además eres padre o madre no olvides que tu principal responsabilidad es “instruir a tus hijos en los caminos del Señor”.

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