“Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formo Aarón” Éxodo 32:35

El pueblo de Israel después de varios siglos en Egipto se volvió completamente politeísta, ellos se habían acostumbrado a la adoración de los diversos dioses egipcios. Dios cuando los rescató y los liberó les dijo claramente que a partir de ese momento solo podían y debían adorarle a Él ya que el Señor es el único Dios verdadero que puede salvar.

En este instante los israelitas se olvidaron del Señor y de sus palabras, construyeron un becerro de oro y le hicieron una gran fiesta. En ocasiones nosotros que también hemos sido liberados y rescatados del Egipto de este mundo olvidamos que nuestra adoración debe ser exclusivamente para el Señor y levantamos ídolos en nuestros corazones. Las Escrituras lo afirman, enseñan y enfatizan en muchas ocasiones “Amaras al Señor sobre todas las cosas, a Él solo adoraras y servirás”.

Escudriña y vigila en todo momento a tu corazón politeísta. Ten mucho cuidado porque con mucha facilidad nos alejamos del Señor y cuando nos damos cuenta estamos adorando a los dioses falsos de este mundo que nos ofrecen mucho pero que luego nos lo quitan todo. No dejes que nada ni nadie ocupe el trono de tu corazón. Fija tu mirada en el Dios que te ha elegido y salvado desde antes de la fundación del mundo. Como dice la Palabra: “sobre toda cosa guardada guarda tu corazón porque de él mana la vida”.

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