“Deja ir a mi pueblo a celebrar fiesta en el desierto”. Éxodo 5:1

Este fue el llamado que Moisés le realizó a Faraón. Dios deseaba librar al pueblo de Israel, de la terrible esclavitud en la que se encontraban, para conducirlos hasta la anhelada tierra prometida, pero hasta llegar al lugar de descanso debían atravesar un espantoso y largo desierto.

De la misma manera aquellos que hemos conocido al Señor hemos sido liberados de la esclavitud del pecado, al final de nuestro horizonte podemos observar la tierra prometida que es el Reino de los cielos. Tenemos una meta gloriosa, pero de momento continuamos avanzando por el desierto de este mundo.

Lo realmente sorprendente es que Dios desea que su pueblo realice fiesta en el desierto. Es cierto que mientras nos encontremos en el desierto de este mundo experimentaremos tristeza, dolor, enfermedad y aflicción, pero también tenemos que saber que si Dios camina a nuestro lado podemos realizar fiesta en el desierto. Su paz y su gozo nos sostiene y nos permite adorar en medio de cualquier situación (Pablo y Silas cantando himnos desde la prisión). Sea cual sea el desierto que estés atravesando recuerda celebrar fiesta al Dios que tuvo misericordia de tu vida y sostiene cada uno de tus pasos hasta llevarte a tu verdadero y definitivo hogar.

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