Filipenses 3:20

Filipenses 3:20 “Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”.

Necesitamos constantemente recordar cual es nuestra identidad como hijos de Dios y no olvidar hacia donde estamos caminando. Este mundo con todos sus afanes, distracciones y aflicciones enreda nuestras almas en cosas vanas y superficiales. Si no estamos atentos con mucha facilidad perderemos la mirada de nuestra verdadera meta. El apóstol Pablo sabía lo importante que era estar bien enfocado, por ese motivo en varias ocasiones les recordaba a todos los creyentes donde se encuentra nuestra verdadera ciudadanía.

Aunque el DNI o pasaporte que llevamos en el bolso o la cartera dice que somos ciudadanos de algún país terrenal, jamás debemos olvidar que nosotros contamos con otro documento espiritual. Aquellos que hemos nacido de nuevo por medio del Espíritu Santo somos ciudadanos del cielo. Nuestro hogar y nuestra patria no pertenecen a este mundo caído, nosotros anhelamos vivir en una tierra nueva, bajo un cielo nuevo.

Precisamente del cielo es de donde esperamos que nuestro amado Señor y Salvador regrese algún día para estar a su lado. Es hacia el cielo donde debemos mirar y son las cosas del cielo las que debemos de buscar. Levanta tu barbilla y tu mirada cada día para contemplar el cielo y recordarle a tu alma quién eres y de dónde eres. Cuando dentro de muy poco lleguemos a nuestro verdadero hogar nuestros cuerpos serán completamente glorificados y por una eternidad disfrutaremos juntos del Señor.