Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te daré. Génesis 26:2

Que increíble tendría que ser escuchar la voz de Dios de una manera tan clara y precisa. Saber que el Omnisciente te guía y que en su consejo no hay margen para el error. Dios salió al encuentro de Isaac y le dijo exactamente lo que tenía que hacer; si él obedecía la voz de su Señor sabía que la paz, el gozo y el éxito estarían asegurados ya que cuando hacemos su voluntad todo sale bien.

Hoy miles de años después ninguno de nosotros “oímos” la voz de Dios de manera audible. Dios no es como la voz del GPS, tampoco nos envía un correo electrónico, un mensaje de texto o una nota de audio. Pero Dios en el siglo XXI continua hablando de manera muy pero que muy clara, y todos aquellos que están dispuestos a escuchar y obedecer su voz disfrutarán de su bendición; porque no olvidemos que en la obediencia al Señor se halla la autentica bendición.

Dios nos habla, nos guía, nos advierte, nos cuida y trata con cada uno de nosotros por medio de su Palabra que es la Biblia. Las Escrituras son inerrantes, infalibles, suficientes y autoritativas. El Hijo de Dios tiene una responsabilidad y un privilegio cada día de su vida: (Leer, meditar y obedecer) TODA la palabra de Dios. Si realmente deseas ser feliz no alejes tu corazón de la Biblia. Escucha la voz de tu Padre Eterno en cada pagina, a través de cada capitulo y versículo que ha sido escrito e inspirado por el Espíritu Santo.