Esaú tomó de sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo, a Aholibama, hija de Aná, hijo de zibeón heveo y a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot. Génesis 36:2

En ocasiones cuando leemos la Biblia y nos encontramos con pasajes y capítulos como estos, podemos llegar a pensar que tras estas palabras no hay nada importante o práctico para nosotros, pero recuerda que cada palabra incluso me atrevería a decir que cada letra en la Biblia original ha sido inspirada por Dios y por lo tanto es “útil” para nuestras vidas.

Mientras leía este terrible versículo y el resto de todo el capítulo mi mente solo pensaba en Génesis 2. El plan original de Dios era que el hombre disfrutara del resto de sus días con su compañera, con su ayuda idónea, pero el pecado como siempre lo destroza absolutamente todo. En el huerto Dios le dijo al hombre “te unirás a tu mujer” pero en el versículo en el que estamos reflexionando vemos como Esaú tomo “mujeres”.

Tras la desobediencia al consejo de Dios siempre viene el caos, se rompe la armonía en las relaciones, hay sufrimiento, lagrimas y el corazón termina destrozándose. Si deseamos ser felices y hacer la voluntad de Dios siempre debemos acudir al diseño original del Creador, al origen de todas las cosas, al terreno donde hay vida y se producen frutos deliciosos.

Defendamos con todas nuestras fuerzas el matrimonio entre el hombre y la mujer, no dejes de creer en el pacto matrimonial el cual solo se disuelve con la visita inesperada de la muerte. Protege el modelo de familiar tradicional que realmente no es algo tradicional sino más el diseño precioso y perfecto del Creador Eterno y recuerda “lo que Dios unió que no lo separe el hombre”.