Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

Génesis 40:23

Tras interpretar varios sueños misteriosos José tan solo deseaba que se acordaran de él para que lo liberaran de la cárcel, donde por cierto se encontraba de manera totalmente injusta. No hay nada más injusto que ver a una persona justa sufriendo cuando es totalmente inocente. En estos momentos de su vida José fue olvidado por sus hermanos y por su compañero de prisión al que había ayudado, pero jamás fue olvidado por Dios el cual siempre estuvo a su lado.

Probablemente en algún momento de tu vida también has necesitado que alguien se acordara de ti y por el contrario tan solo has sentido el peso y la tristeza que ofrece la soledad. Pero son precisamente en esos momentos de donde el Señor más trata con nuestras almas. Es cuando nos sentimos solos que podemos comprobar como Dios es el único que siempre permanece a nuestro lado. Cuando esperamos la ayuda de personas, amigos o familiares y por diversos motivos no la recibimos entonces nuestra confianza y dependencia en Dios se ve obligada a crecer y a fortalecerse.

Refúgiate siempre en el Señor porque él es Fiel; no olvides que Dios ha prometido estar a tu lado en los buenos y en los malos momentos. No dejes que la soledad, los miedos y los temores te venzan. Confía en el Dios invisible, en aquel que te sostiene y que te ayuda en todas tus debilidades. Finalmente recuerda que al igual que José, Cristo también fue tratado de manera injusta, fue abandonado y olvidado por todos menos por el Padre Eterno.