Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. Génesis 41:40

Tras muchos años de sufrimiento por fin José obtuvo la libertad. Por medio de la interpretación de un sueño Dios le dio gracia para con Faraón y fue colocado en un lugar de autoridad. Atrás quedaron las lagrimas que derramó dentro de la cisterna, el dolor del alma cuando sus hermanos lo vendieron a los ismaelitas, la falsa acusación de la mujer que lo condeno injustamente y le hizo pasar una larga temporada en la soledad de la cárcel. José fue olvidado por sus compañeros de prisión, por sus hermanos y por todo el mundo menos por el Señor, el cual nunca se olvida de nosotros.

La interpretación de los sueños de Faraón precisamente dio inicio al cumplimiento del sueño que José tuvo cuando era niño. No debemos olvidar que todo cuanto Dios promete él lo cumple a su debido tiempo. De la misma manera que le sucedió a José seguro que nosotros a lo largo de nuestras vidas también vamos acumulando episodios de sufrimientos, dolor, decepción, soledad y traición en nuestros corazones.

Pero Dios a cada uno de los que han confiado en Cristo nos ha prometido un final feliz. La cárcel no es el lugar donde terminaran nuestras almas, Dios ha dicho que al igual que sucedió con José cada uno de sus hijos se sentarán en lugares de autoridad por una eternidad. Estaremos junto a él gobernando por siempre, así que en los momentos de dificultad aférrate al Gozo inefable que tenemos en la salvación futura.  Nunca entierres, ni olvides cada una de las hermosas promesas de Dios porque ellas son las que nos ofrecen paz y esperanza en medio de las tribulaciones.

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