Tu salvación esperé, oh Jehová. Génesis 49:18

Jacob antes de morir y echar su último aliento reunió a todos sus hijos para orar y bendecir a cada uno de ellos. De la simiente y de la descendencia de estos hombres Dios levantó las 12 tribus de Israel. Entre todas las palabas que el patriarca recitó durante su oración este versículo es el que más me ha llamado la atención.

Tras muchos años de experiencia, de derrotas, desilusiones, fracasos y sufrimiento Jacob entendió un principio muy valioso, la Salvación es del Señor. Al igual que el naufrago cuando se encuentra perdido a la deriva no puede hacer otra cosa sino “esperar” a que vengan a socorrerlo, de la misma manera nosotros debemos saber esperar en la salvación de Dios.

En los momentos de máxima desesperación, cuando nuestro corazón se llena de temores, cuando nos sentimos en el terreno de la ansiedad y de la depresión, debemos refugiarnos y esperar en la salvación del Señor. Cuando nuestros amigos y familiares se alejan y corren en dirección contraria a los caminos del Señor siempre debemos confiar y esperar en la Salvación.

Recuerda que el Señor nunca llega tarde, aunque a ti te lo parezca, Dios siempre viene a socorrernos, y él siempre aparece para salvarnos en el momento preciso. Sea lo que sea que estés pasando en este día la palabra de Dios te anima y te invita a continuar esperando en la Salvación de Jehová.