“Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra” Génesis 9:9

Siempre hemos escuchado que Dios es un Dios de pactos y es completamente cierto. Él no es como el hombre que a veces miente y otras se arrepiente, el Señor lo que dice lo hace y lo que promete lo cumple. Él no cambia según las circunstancias o las emociones, Dios es inmutable y fiel a su palabra.
Que maravilloso es contemplar el Arco Iris después de la lluvia y recordar por medio de la belleza de sus colores la Misericordia y la Gracia Inmerecida que Dios ha tenido para con la humanidad. A lo largo de los siglos Dios ha dejado en el cielo una imagen para que toda criatura sobre la faz de la tierra recuerde el Amor Eterno e Incondicional del Creador.

Dios hizo un último pacto con todos los seres humanos, en esta ocasión su señal la dejó por medio de una cruz vacía que nos recuerda que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para salvarnos.

Todo lo que nos rodea son pistas y huellas que nos conducen hasta nuestro Padre Celestial. Pídele al Espíritu Santo que te abra tus ojos espirituales y te permita ver el rastro de Dios en todas las cosas. Disfruta y valora los pactos de Dios para con tu vida y recuerda que, aunque tú seas infiel él siempre permanece fiel.