Para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Hebreos 2:14

Desde Génesis capítulo 3 cuando el pecado entró en el mundo el Diablo ha estado reinando por medio de la muerte. Nada, ni nadie podía vencer al Imperio de la muerte, todos estábamos condenados a sufrir su terrible aguijón. La muerte debía ser vencida por alguien que además de morir tuviera el poder de resucitar.

Solo Jesucristo Dios hecho hombre, es el que ha podido mirar a los ojos al diablo y a la muerte para vencerles por medio del poder de la resurrección. Cristo le ha quitado las llaves del imperio al diablo y ahora todo aquel que confía en Él de la misma manera puede triunfar sobre nuestro enemigo final.

La muerte siempre deja un desgarro en el alma, es el intruso que entró como consecuencia del pecado. Dios le dijo muy claramente al hombre que cuando comiera del fruto «ciertamente moriría». Cuando el diablo y la muerte ya cantaban victoria apareció Cristo para salvar, redimir y dar vida a todos los elegidos por Dios. En este día nosotros podemos mirar a la cara a la muerte y sonreírle sabiendo que aquellos que tenemos a Cristo tenemos vida y vida en abundancia.

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