Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Hebreos 5:8 y 9

Estos dos versículos son muy pero que muy profundos. En ellos se nos muestra la humanidad de Cristo y como él para salvar al hombre tuvo que llevar completamente nuestra identidad. No somos conscientes y nuestras mentes finitas no alcanzan a entender que el Dios Eterno voluntariamente y por amor se hizo hombre para salvar a la humanidad.

Dios padeció, sufrió, fue tentado, llevó nuestras enfermedades, y aprendió la obediencia. Cómo hombre fue perfeccionado por medio de todas las circunstancias que tú y yo tenemos a lo largo de nuestras vidas. Dios no es indiferente, él nos entiende perfectamente y conoce todos nuestros pensamientos y sentimientos.

Sin la humanidad de Cristo estaríamos completamente perdidos, nosotros somos salvos porque el ser más Santo y Perfecto vino para ocupar nuestro lugar. Si realmente hemos nacido de nuevo y somos Hijos de Dios debemos demostrarlo por medio de la obediencia a su perfecta voluntad.

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