Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Hechos 12:5

Este pasaje nos muestra una preciosa realidad que podemos y debemos experimentar como iglesia y familia en la Fe. En estos momentos, Pedro se encontraba como prisionero por predicar el Evangelio, pero los creyentes estaban intercediendo por su vida y Dios actuó de manera sobrenatural.

La oración llega donde nosotros no podemos hacerlo. La oración tiene poder y muchas más veces de la que pensamos produce resultados. Tenemos que echar mano del recurso de la oración para todo aquello que necesitamos. La iglesia debe reunirse para clamar por las necesidades de otros y esperar en la voluntad de Dios.

Recuerda que “Dios siempre hace lo imposible y nosotros lo posible”. La oración es fuente de poder y no podemos caer en el error de creer que es algo sencillo, indiferente o algo que no produce resultados. A Dios le agrada ver a su pueblo unido adorando, realizando acción de gracias y también intercediendo. Es importante que asistamos a las reuniones de oración porque son en esos momentos donde el pueblo se une para orar a Dios. Esfuérzate para que tu vida de oración crezca mucho más.

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