Y mandó al centurión que se custodiase a Pablo, pero que se le concediese alguna libertad, y que no impidiese a ninguno de los suyos servirle o venir a él. Hechos 24:23

Esta fue una de las varias prisiones por las que tuvo que pasar el Apóstol Pablo por predicar el Evangelio. No hay nada más injusto que estar preso por hacer el bien y compartir la palabra de Dios. Lo que no sabían los gobernadores es que, entre rejas, le estaban regalando un púlpito a Pablo y un tiempo ideal para escribir varias de sus epístolas.

A veces podemos pensar que lo que estamos viviendo es algo terrible, pero jamás podemos olvidar que todas las cosas actúan para nuestro bien. Dios permitió que estuviera preso porque en aquel momento su instrumento sería mucho más efectivo entre rejas. Los pensamientos y caminos del Señor son muy diferentes a los nuestros.
Todo lo que estamos viviendo debemos vivirlo para la gloria de Dios. En medio de la enfermedad, desde una cárcel o un hospital, sea cual sea la situación que estás atravesando, debes entender que ése es el púlpito que Dios te ha entregado para que compartas tu fe y hables del Evangelio.

No hay nada que te suceda por casualidad. Dios ,con cada situación y detalle, tiene un plan y un propósito específico para tu vida. En vez de quejarte trata de encontrar el sentido de tu prueba para que puedas seguir brillando con intensidad en medio de la oscuridad. Nunca olvides que los versículos más hermosos de la Biblia se escribieron desde el horno de la aflicción.