Lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar. Hechos 25:7

Aquí vemos al discípulo experimentando y sufriendo lo mismo que su Maestro. Jesús lo dijo muy claro: “si a mí me lo hicieron a vosotros también”. Tenemos que entender que, aunque los creyentes tenemos un llamado a la Gloria, la Honra y la Inmortalidad, en alguna ocasión también nos tocará saborear la burla, el rechazo y la persecución.

Pero de la misma manera que no pudieron acusar a Cristo, a Pablo tampoco le pudieron acusar con nada. No encontraron ni un solo motivo para condenarle, su vida era intachable. La Biblia dice que si alguna vez nos acusan, que sea por realizar buenas obras o que tengan que usar mentiras.

Todos estamos llamados a tener vidas ordenadas delante de Dios pero también delante de los hombres. Es súper importante que guardemos y cumplamos las leyes de nuestro gobierno, que seamos ejemplares en la universidad, en nuestro lugar de trabajo y con nuestros vecinos. Que nadie pueda decir nada contra nosotros para que nuestra vida respalde en todo momento a nuestro mensaje.