Entonces Agripa dijo a Pablo: por poco me persuades a ser cristiano. Hechos 26:28

Pablo tuvo que defender el nombre de Cristo delante de muchas personas y ante diversas autoridades.Él sabía presentar perfectamente el Evangelio y lo hacía con tanta precisión que hacía a la gente dudar y considerar el mensaje. En cierta ocasión el Rey Agripa por muy poco fue persuadido para ser cristiano.

Lo que el rey Agripa no sabía es que para ser cristiano se tiene que producir el milagro sobrenatural del nuevo nacimiento. Nadie es cristiano por entender o responder al Evangelio, somos hijos de Dios cuando el Espíritu Santo viene y sopla aliento de vida sobre nosotros. El cristianismo no comienza con la respuesta del hombre sino con la intervención de Dios.

Cuando Dios se propone salvar a alguien no hay nadie que lo pueda impedir, aún ni la propia persona. La Gracia de Dios es soberana e irresistible. Por supuesto que nosotros tenemos que realizar una correcta apologética de la Fe pero finalmente si el Señor no transforma el corazón depravado del ser humano no hay nada más que podamos hacer.

Te invito a darle gracias al Señor y adorarle con toda tu pasión por su Salvación. Él te eligió antes de la fundación del mundo, te buscó, te llamó y te enamoró con su amor.