Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estás cosas. Hechos 5:11

Este es el final de la historia de Ananías y Safira. En medio de un ambiente fantástico que había en la iglesia, un matrimonio pretendió engañar a toda la congregación y el Espíritu Santo, que por cierto es realmente SANTO, decidió acabar con sus vidas.
Dios quería que los cristianos del siglo I y los del siglo XXI aprendieran una gran lección: “estar en el Señor y en su iglesia es algo serio”. No podemos tratar la iglesia, que es la esposa y la amada de Cristo, por la que él murió y pagó un precio muy alto, como si fuera un club social, una asociación de vecinos o una ONG. En la iglesia Dios desea que haya SANTIDAD, sin la cual nadie verá al Señor.

Esta historia se encuentra en nuestra Biblia como un recordatorio, es una llamada de atención para que todos sepamos y jamás olvidemos que vivimos, andamos, hablamos, comemos, trabajamos y pensamos delante de un Dios que nos ve. Ananías y Safira tenían dobles vidas pero delante del Señor la doble vida no existe. Él sabe perfectamente cómo te encuentras, donde estás y qué estás pensando en este preciso instante.

Luchemos contra el pecado y limpiemos nuestras vidas y nuestra iglesia. Seamos creyentes con Temor de Dios en nuestros corazones, solo cuando esto sucede Dios sonríe y muchas almas se convierten.