Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Hechos 8:4

En estos momentos comenzó la primera gran persecución contra la iglesia. Los creyentes pasaron de estar todos juntos a estar todos separados, de la paz a la dificultad, de la libertad en las casas a la esclavitud en las cárceles…etc.

Pero sin lugar a dudas lo más sorprendente y admirable es la actitud que tenían todos los creyentes en medio de este contexto. Ellos mientras huían a otros lugares, seguían predicando a Cristo y anunciando el Evangelio. Está comprobado que cuanta más oposición tiene el cristianismo más crece el número de sus seguidores.

Me parece muy triste que los cristianos que vivimos en lugares de paz y de seguridad en vez de aprovechar estas oportunidades para predicar nos quedemos principalmente encerrados entre las cuatro paredes de nuestro local. En los países donde hay persecución es donde más se predica a Cristo con pasión.

Es tiempo de hacer realidad este versículo en nuestras vidas. Cumple con el mandamiento de la Gran Comisión (id y haced discípulos). Cómo dijo Pablo “predica a tiempo y fuera de tiempo”, habla de Jesús allí donde estés, allí donde vayas y con todas las personas que te rodean. Este mundo necesita a Cristo y la Iglesia tiene a Cristo encerrado dentro de la Iglesia. Salgamos a las calles en el poder del Espíritu Santo.