Jeremías 21:5

Jeremías 21:5 “Pelearé contra vosotros con mano extendida y con brazo fuerte, con furor, con enojo e ira grande”.
 
La rebelión de Sedequías, trajo consecuencias a todos los judíos que habitaban en Jerusalén. Este rey, no tuvo en cuenta la voluntad ni el consejo de Dios. Por ese motivo, sufrió a manos de Nabucodonosor y todo el ejército de Babilonia. Son muchas las personas que actúan con Dios de la misma manera que lo hizo Sedequias. Este hombre, además de no someterse, solo le interesaba buscar a Dios para que lo librara de las consecuencias de sus pecados.
 
En ocasiones, buscamos solo a Dios para que nos libre de los sufrimientos que experimentamos en este mundo o para que perdone las consecuencias de nuestros errores y pecados. En muchos corazones, no hay un verdadero quebrantamiento ni amor por Dios; más bien, lo que gobierna es el egoísmo que tenemos hacia nosotros mismos. Es importante y necesario que sepamos que, todos aquellos que no claman a Dios en arrepentimiento por sus pecados, algún día experimentaran el furor, el enojo y la ira del Dios tres veces Santo.
 
No somos conscientes de la gran paciencia y misericordia que Dios tiene con cada uno de los pecadores que habitan en el planeta tierra. Pero cuando constantemente nos rebelamos contra el Creador, y rechazamos una y otra vez el mensaje del evangelio, tan solo nos espera el justo juicio de Dios. Solo a través de la vida y la obra perfecta de Jesús a nuestro favor, podemos obtener el perdón de todos nuestros pecados. La buena noticia, es que aún podemos correr hacia Dios para recibir su gracia inmerecida y disfrutar del abrazo del Padre.