Jeremías 25:6

Jeremías 25:6 “Y envió el Señor a vosotros a todos sus siervos los profetas. Los envió desde el principio y sin cesar; pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro oído para escuchar”.
 
A lo largo de los siglos, Dios ha mostrado tener muchísima paciencia con el pueblo de Israel. Durante siglos, y con cada una de las diferentes generaciones que han existido, el Señor fue enviando a sus profetas para guiarles por medio de su voluntad; pero los judíos, en su obstinación, decidieron no escuchar el mensaje de los profetas. Cuando el corazón se cierra, dejamos de escuchar la dulce voz del Señor.
 
De la misma manera ha sucedido con el resto de la humanidad. Desde que fuimos expulsados del huerto del Edén, Dios no ha dejado de enviar a profetas para tratar de comunicarse con nosotros. El deseo de Dios es que nos arrepintamos de nuestros pecados y regresemos a sus brazos de amor. Lamentablemente, no solo hemos ignorado a cada uno de los diferentes profetas, sino que, además, muchos de ellos incluso fueron asesinados.
 
Finalmente, Dios envió al profeta de los profetas, su amado hijo Jesucristo para compartir con todas las personas del mundo el maravilloso mensaje del evangelio. Pero al igual que les sucedieron a otros profetas, Jesús también fue injustamente asesinado en la cruz del calvario. Sin embargo, Dios al tercer día resucitó a Jesucristo de entre los muertos para entregar su gracia y su misericordia a los pecadores. Ahora, por medio de la poderosa obra del Espíritu Santo, nuestros corazones han sido transformados, podemos oír la voz de nuestro buen pastor y amar por siempre al profeta Jesús.